Dreamcore: Caïman construye puentes entre lo íntimo y lo colectivo, lo visible y lo invisible
- Jose Angel Rincon
- 31 oct
- 1 Min. de lectura

Caïman regresa con Dreamcore, una constelación de siete canciones que oscilan entre el folk rock etéreo y el dream pop gótico. Con una voz enigmática, guitarras vaporosas y sintetizadores incandescentes. Cada tema en una espiral mística que entrelaza sueños, revueltas, muerte, amor incondicional y resiliencia.
Los sencillos dreams are ways to see dead people again y grand 8 revelan su capacidad para invocar fantasmas sin tristeza, como un canto a la vida que se desliza sobre la piel con melodías delicadas y cercanas. Inspirada por figuras como Marika Hackman, Mazzy Star, Joni Mitchell y Radiohead, así como por el blues, el jazz y la literatura francesa, Caïman construye puentes entre lo íntimo y lo colectivo, lo visible y lo invisible. Dreamcore fue grabado y autoproducido en Locaux Rock (Valence) y en casa, junto a Tommy Rizzitelli y Clément Soto, sus músicos en vivo.
En este álbum, Caïman dedica roya a Cédric Herrou y la comunidad de Vallée de la Roya, con la voz poética de Chantal Esi Umuraza en kinyarwanda, y compone saison des pluies durante la breve temporada de lluvias en Ruanda, explorando cómo se conecta con las sombras ajenas. El disco cierra con nocturne, una canción nacida en lo profundo de la noche, dedicada a los hijos de las brujas que no pudieron quemar. Dreamcore no solo es un álbum: es un ritual sonoro que invita a conjurar, recordar y volar. Caïman vuelve para abrir portales entre mundos, y lo hace con una belleza que arde en lo invisible.
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