PANKOW77C lanza dos experiencias sonoras brutales: TAXI DRIVER.EXE y MAD RAW MAX
- Jose Angel Rincon
- 23 ago
- 1 Min. de lectura

PANKOW77c nos sumerge en dos paisajes sonoros extremos que reconfiguran el cine como código emocional. TAXI DRIVER.EXE [Are you Talkin’ to Me or to the Feed?] no es una reinterpretación: es una confesión algorítmica, un ataque DDoS contra la nostalgia.
La ansiedad de Travis Bickle se convierte en glitch, en eco computacional atrapado en canales digitales muertos. Cada escena icónica —el mohicano, el espejo, el tiroteo final— se transforma en residuo semántico, en colapso narrativo. El diseño sonoro es una arquitectura kine-glitch: bajos fracturados, delays rotos, voces invertidas que implosionan lo humano. No hay redención, solo un loop emocional que se niega a ser borrado. Por su parte, MAD RAW MAX [Cyberpunk Insane Fury] nos lanza directo al desierto post-humano, donde la carretera es un campo de guerra cognitiva.
Max ya no busca salvar a nadie: conduce para proteger el último protocolo emocional que lo mantiene humano. El track es adrenalina codificada, violencia sintetizada, memoria encriptada. Cada secuencia —el arranque del motor, la emboscada, la persecución— se convierte en una transmisión emocional que resiste el borrado. El sonido es polvo estático, golpes de batería como código Morse afectivo, sintetizadores que arden como espejismos sobre el asfalto. Ambos sencillos son más que música: son archivos corruptos que se niegan a desaparecer. Travis y Max no son héroes. Son glitches que nos recuerdan lo que fuimos, cuando todo lo demás ya se había quemado.
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