#Reseñas: Bahena regresa a la escena con Les Fleurs Du Mal
- Jose Angel Rincon
- 15 ene
- 2 Min. de lectura

Bahena regresa a la escena con Les Fleurs Du Mal, un álbum de 12 canciones que funciona como manifiesto personal y, al mismo tiempo, como observación del mundo actual. Inspirado en la obra homónima, el disco se sumerge en la decadencia, la oscuridad y la búsqueda de belleza en lo sombrío, planteando una expedición sonora que evoluciona en narrativas y música. Desde el inicio, con un synthpop ritual en la pieza que da título al álbum, se abre un viaje hacia las zonas más densas de la mente, estableciendo el tono de lo que será un recorrido cargado de tensión y atmósferas inquietantes.
Cada canción aporta un matiz distinto dentro de este universo. Íncubos se adentra en sueños y sensaciones donde los demonios acechan, mientras Elar plantea la aceptación del ser con un ritmo siniestramente bailable. Nganga se mueve hacia terrenos industriales/EBM, evocando la soledad y la imposibilidad de encontrar respuestas. En Me Muero de Amor, el synthpop se convierte en pesadilla nostálgica, y Sin Regreso —con la colaboración de El Muertho de Tijuana— se lanza de lleno al rock industrial, donde los sueños se transforman en imágenes irreversibles.
El álbum también ofrece momentos de reflexión y crudeza filosófica. Esqueísmo habla de la desconexión emocional, mientras Las Clavículas de Salomón se sostiene en guitarras poderosas y un trasfondo de pensamiento profundo. Rigor Mortis oscila entre el post-punk y el EBM, retratando la pérdida total de sentido, y El Sol ha Muerto intensifica la agresividad sonora para narrar un mundo que se desmorona. Mi Bautizo acepta la suerte y el rencor en un entorno abrasivo y guitarrero, antes de que Sandunga cierre el disco con un tono más ambiental, evocando la evaporación de todo hacia una única sensación interior.
Les Fleurs Du Mal no busca encajar en estándares ni tendencias actuales: es un trabajo que surge desde las entrañas de su creador, respirando junto a sus demonios y desintegrándose para construir historias con los restos. Bahena se manifiesta como un artista capaz de elaborar una obra tan caótica como los días que vivimos, donde dentro de lo denso aparece una forma de sobrevivir pese a las heridas profundas. Es un disco pensado para quienes desean dejarse ir, sin importar lo que ocurra alrededor, y confirma a Bahena como una voz singular dentro de la música oscura contemporánea.
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