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Entrevista con: Camilo Valencia


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Desde el corazón de su nuevo álbum 555, Camilo Valencia nos invita a recorrer un camino de sanación, activismo y profundidad emocional. En esta entrevista, el cantautor colombiano reflexiona sobre el poder transformador de sus animales compañeros, la evolución de su enfoque creativo y los desafíos de ser artista independiente en tiempos de crisis. Con honestidad radical, comparte cómo la música puede convertirse en refugio, resistencia y acto de amor.


-Háblame sobre el proceso creativo detrás de tu nuevo álbum/sencillo. ¿Hubo algo específico que te inspirara?

R: "...Definitiva e indiscutiblemente mis animales compañeros y hermanos, Jack y Jackie. Su presencia durante 15 años logró despertar en mí lo que ninguna persona o situación pudo despertar. Jackie partió en 2014 a sus 6 años, pero dejó sembrada la semilla de lo que se convertiría en el eje central de mi carrera como cantautor: la protección de los animales de todas las especies. Y Jack, quien custodió esa semilla hasta febrero de 2024, inspiró las canciones más hermosas de todo mi repertorio. Puedo hablarte de mi peregrinación espiritual en el Camino de Santiago en 2018; de la pandemia y el confinamiento de 2019; de una relación emocional que me despedazó por completo; de la crisis económica post covid. Todas estas realidades han influido en la creación de las canciones de este álbum 555 . Pero la magia detrás de ellas está precisamente en haberlas compuesto desde la mirada de Jack y Jackie, que para mí representa la óptica de los seres más inocentes, sagrados y nobles en el planeta Tierra: los animales. La empatía, el respeto, la profundidad y el altruismo con el que escribí estas canciones solo pudieron haber sido inspiradas por un ser como Jack. Confío en que ahora, desde el Puente del Arcoíris, siga custodiando mi carrera como cantautor...".


-¿Cómo ha evolucionado tu enfoque creativo desde tus proyectos anteriores hasta este nuevo álbum?

R: "...Hay dos temáticas que han acompañado consistentemente mi carrera como cantautor desde mi primer álbum titulado Corazón Pop. la realización de los sueños y el amor propio. Fue a partir de mi segunda producción, Liberaciones Solares, que decidí jugarme mi carrera por los animales, y desde ese momento ellos han sido el eje central de mi discografía, de mi presencia y activismo en redes sociales. Sin embargo, fruto de haber realizado el legendario Camino de Santiago en España en 2018, se amplió el horizonte de otras causas sociales. Fue en esa peregrinación espiritual que decidí hablar sobre la salud mental, la protección a la mujer y sobre la guerra. Estas nuevas temáticas onvergen perfecta y estrechamente con la causa animalista, porque se trata de hablar de la naturaleza caótica del ser humano, y cómo a través de ese caos es capaz de generar todos los problemas que atraviesa el planeta desde que nuestra especie está en él. Pero también, iluminar el camino para inspirarnos a hacer lo correcto, y traer las soluciones que solo nuestra especie puede crear para dichas dificultades planetarias...".


-¿Qué expectativas tienes para este nuevo álbum en términos de recepción y conexión con tu audiencia?

R: "...Para mí el tema de la depresión, la ansiedad y el suicidio son el vórtice de este álbum 555" Esta realidad la vivo yo, la vive el empresario más acaudalado, el emprendedor, el universitario, el padre de familia que se quedó sin empleo, la madre que está encerrada en su hogar y es incapaz de irse por miedo a que su pareja atente en contra de ella, la trabajadora independiente que solo tiene en su vida a su animal compañero, etc. Puedo plantearte decenas de escenarios que evidencian, en especial desde el confinamiento mundial de 2019, que todos y todas tenemos, como decimos en Colombia, un rayón en la cabeza. Quiero que las personas que escuchen el álbum se sientan acompañadas en lo más íntimo de su ser, en sus manías, rebeldías, bajones emocionales y caminatas al rededor del abismo. Creo que es el primer paso para acompañar a cualquier persona con algún tipo de enfermedad o trastorno mental. Diría que estas canciones llegan al corazón dependiendo del momento emocional que cada quien esté viviendo. Ya sea un estado de depresión constante, la idea recurrente del suicidio, un ataque de pánico o ansiedad; o quizá un momento de conexión profunda con tu animal compañero, o el dolor indescriptible de saber que está enfermo y que deberá partir en cualquier momento. También para cuando debes renunciar a un amor tóxico o a una relación violenta; cuando necesitas recuperar tu amor propio o retomar el camino de tus sueños; o cuando tu preocupación se amplía a causas más globales, como el maltrato animal, la crisis climática o la guerra. Quisiera que mis canciones salvaran vidas, e inspiren a las personas para proteger las causas justas...".


-Como artista independiente, ¿cómo valoras la libertad creativa frente a las posibles limitaciones comerciales?

R: "...Creo que de la mano de la libertad debe ir también la responsabilidad. En la vida real creo que, por ejemplo, la mayoría de los artistas urbanos tienen esa libertad, que casi se confunde a veces con libertinaje creativo. Me refiero al todo vale, desde incentivar el uso de sustancias hasta dejar por el suelo el valor sagrado de la sexualidad y de la mujer. Desafortunadamente es lo que vende, lo que una porción considerable del público desea escuchar, y el mercado responde a esa demana. Y precisamente en este punto considero que la responsabilidad como creador, compositor y artista debería convertirse en un valor insustituible en la industria musical contemporánea. Cuando hablo de responsablidad me refiero a la consciencia sobre el impacto de los mensajes que estamos llevando como artistas y a las acciones que inspiramos en quienes nos escuchan. Con una canción podemos alimentar la depresión, la ansiedad, la dependencia emocional, o por el contrario, despertar la consciencia de una persona para que aprenda a respetarse, a valorarse y amarse. Con una letra o una publicación en redes sociales puedo normalizar el maltrato animal en cualquiera de sus expresiones (abandono, violencia, corridas de toros, riñas de gallos, zoofilia, patrocinar la esclavitud animal a través de zoológicos o parques acuáticos), o puedo tocar el corazón de muchas personas para exigir que se protejan las cinco libertades de nuestros hermanos animales. Con una canción puedo llevar lenguaje de odio y segregación para hacer creer que existen "razas" superiores o pueblos elegidos por "dios" que les da el derecho de exterminar a otro pueblo; o puedo sacudir los cimientos morales, éticos y hasta espirituales en alguien para que se oponga decidida y radicalmente a cualquier tipo de genocidio y guerra en el mundo. Por supuesto, las dinámicas comerciales no favorecen siempre este tipo de contenidos y repertorios. Pero eso no debería de ser un impedimento para hacer lo correcto. Se paga un precio indiscutiblemente: falta de visibilidad, crisis financiera, etc. Quiero creer que mi música va a resistir el embate de las tendencias comerciales efímeras y la barrera del tiempo...".


-Desde tu punto de vista, ¿cuáles crees que son los mayores desafíos que enfrentan los músicos independientes hoy en día?

R: "...Siento que estamos viviendo una crisis y una transformación de la industria musical similar a la vivida entre 2007 y 2014. En ese entonces temas como la piratería y la digitalización de la música arrasaron con todo el negocio. Las problemáticas hoy en día creo que están más relacionadas con la inteligencia artificial y el retorno de la monopolización por parte de los grandes capitales y las major, preocupándome más la segunda que la primera. Precisamente, antes de la digitalización de la música, dicho modelo monopólico era el que definía todas las dinámicas comerciales de la industria. A través de un embudo muy angosto, solo un pequeño puñado de artistas podía penetrar y consolidarse. En la actualidad, con la sobre-oferta artística existente, a pesar de tener más espacios para difundir y comercializar música, siento que vuelve a evidenciarse la presencia del mismo embudo de hace casi dos décadas. Y ahí precisamente es donde creo está el mayor desafío y problemática: encontrar los circuitos, los espacios, las dinámicas y el ecosistema para poder vivir de tu propia música y no tener que renunciar a tu sueño por falta de sostenimiento presupuestal...".


-¿Algún mensaje especial que quieras transmitir a quienes siguen tu música?

R: "...Mi propósito principal, no solo con «555», sino con toda mi discografía, es poder salvar vidas. Quiero hacerle sentir a alguien en medio de un episodio de depresión que no está solo (a). Ahí, donde menos imaginas, hay alguien que carga con grietas mentales, que quizá ya no quiere seguir viviendo, que solo halla refugio en un animal compañero. Alguien que cree que los animales de todas las especies merecen respeto y protección; que lucha por aprender a amarse a sí mismo (a) y debe romper ciclos de relaciones dolorosas. Ahí es donde un álbum como 555 y un cantautor como Camilo Valencia pueden ser un cable a tierra, una brisa refrescante, una motivación para —como diría mi padre—: “Defender con toda la vitalidad la posibilidad de amar, de creer en alguien, de ver y sentir la vida, su presente y su futuro, como algo digno de un hermoso y emocionado optimismo”...".


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