Entrevista con: La Bandada
- Jose Angel Rincon
- 29 jun
- 10 min de lectura

La Bandada llega desde Medellín con Vivir en Ti, una canción que nace de la necesidad de hablar sobre la donación de órganos y sangre desde la emoción, no desde la pedagogía. En esta conversación, el trío colombiano nos habla de cómo la canción se construyó desde la voz de quien recibe ese regalo, y de cómo la música puede abrir conversaciones difíciles que los folletos informativos no alcanzan. También reflexionan sobre la evolución de su proyecto, desde una propuesta más acústica y cantautoral hasta su actual identidad como una banda que fusiona afrobeat, cuerdas andinas y una puesta en escena teatral. Con una mirada honesta sobre los desafíos de ser independientes, mujeres y latinoamericanas, La Bandada nos invita a entender que la música también puede ser un acto de cuidado colectivo. Bienvenidos a este encuentro con un proyecto que cree que las palabras importan y que las decisiones silenciosas pueden cambiar destinos.
-Háblame sobre el proceso creativo detrás de tu nuevo álbum/sencillo. ¿Hubo algo específico que te inspirara?
R: "...Vivir en Ti nace de un lugar que ya nos venía dando vueltas hace tiempo. Como banda, seguimos campañas y causas sociales que hablan de los cuidados, del cuerpo, de las cosas que se hacen por los demás sin esperar nada a cambio — y la donación de órganos y de sangre es una de esas conversaciones que en Colombia y Latinoamérica todavía pasa demasiado bajo el radar. Hay miles de personas esperando un trasplante o una transfusión, y al mismo tiempo hay miles de personas que podrían donar y no lo hacen porque nadie les ha contado lo que significa, o porque el tema sigue rodeado de mitos y silencios. Quisimos hacer una canción que entrara por otro lado: no desde la pedagogía, no desde la estadística, sino desde la emoción pura. Desde la voz de alguien que recibe ese regalo y no puede creer que existe.En el proceso la letra llegó primero, casi entera, como si ya viniera escrita desde un lugar. — "hay decisiones que cambian destino, y la tuya me trajo conmigo" —, Nos dimos cuenta de que la canción estaba contando algo muy preciso: la gratitud hacia un desconocido. Una persona que tomó una decisión silenciosa y que sin saberlo le dio vida a otra. A partir de ahí, la música se fue armando alrededor de la letra, no al revés. El piano apareció primero — sostiene la fragilidad de las primeras estrofas —, después se sumaron el violín como una capa más íntima, casi confesional, y la batería marcando el paso del recogimiento al clímax del coro final. Las tres voces nos vamos turnando a lo largo de la canción — cada una toma un fragmento, como si fuéramos personas distintas contando la misma historia desde su propio asombro. Esa decisión vino de entender que la donación también es una cadena: un acto que pasa de cuerpo en cuerpo, de mano en mano, anónimamente. Hacia el final, cuando llega el clímax emocional, las voces dejan de turnarse y se vuelven un solo cuerpo coral. Ese momento es el corazón de la canción y, para nosotras, el corazón de lo que queríamos contar.Para Vivir en Ti tenemos una intención muy clara: que se asocie con campañas de donación de órganos y de sangre en Colombia y en la región. Sabemos que una canción no cambia el mundo por sí sola, pero también sabemos que la música tiene una capacidad que la pedagogía no siempre alcanza: la de abrir conversaciones difíciles en la cocina, en el carro, en la sala de espera de un hospital. Si esta canción logra que alguien hable con su familia sobre donar, que alguien se acerque por primera vez a un banco de sangre, o que alguien que ya donó sienta que su acto fue reconocido — para nosotras ya valió la pena...".
-¿Cómo ha evolucionado tu enfoque creativo desde tus proyectos anteriores hasta este nuevo álbum?
R: "...La Bandada que estrena Vivir en Ti en 2026 no es la misma banda que grabó Delatar o La Julieta en 2024. Hemos atravesado una transformación importante — y la queremos contar con honestidad, porque para nosotras esa evolución es parte del proyecto.Empezamos en 2021 siendo cinco mujeres con una propuesta más acústica, anclada en los sonidos colombianos con los que crecimos: tropipop, plancha, rock acústico, instrumentos como la guitarra, el ukelele, la armónica y el cajón peruano. Aquella primera Bandada era una agrupación más íntima, más cantautoral, con voces que dialogaban con la literatura desde un lugar despojado. Y estamos orgullosas de esa etapa: ahí están canciones como Ya'aburnee, dedicada a las mujeres desaparecidas, o La Julieta, que sigue siendo una de nuestras piezas más queridas. Esa Bandada nos enseñó a escuchar la palabra, a respetar el texto, a construir una propuesta escénica desde el teatro y la poesía. Pero también nos dimos cuenta, con el tiempo, de que el sonido acústico nos quedaba pequeño para lo que queríamos decir. Las letras estaban yendo hacia territorios más amplios — el deseo, el duelo, la equidad, el cuidado colectivo — y la música pedía cuerpos sonoros más grandes, más rítmicos, capaces de viajar lejos. Empezamos entonces una etapa de búsqueda: nos quedamos las tres voces principales (Alejandra, Karen y Yessica), incorporamos músicos invitados en vivo, y empezamos a explorar otros lenguajes. Apareció el afrobeat como pulsación, las cuerdas andinas como raíz, una estética más cinematográfica y mística en escena. La Bandada se volvió banda popstar: voces al frente, banda detrás, dirección escénica como pieza teatral. Animalito de Caramelo (2025) fue nuestro primer paso en esa nueva dirección, y Vivir en Ti es la pieza que más despojada hemos hecho dentro de esta nueva etapa — piano, violín, batería, voces en turnos, ningún arreglo que tape la letra. Es interesante porque dentro de la transformación nos permitimos volver a un lugar íntimo, casi cantautoral, pero ya con las herramientas y la madurez que da haber recorrido el camino. La evolución no es lineal: es una espiral. Volvemos al origen con otros oídos. Hoy somos una banda que se permite explorar — desde el afrobeat más bailable hasta una balada con violín — porque entendimos que lo que nos define no es un género, sino una manera de hacer canciones: que partan de la palabra, que respeten el texto, que se sostengan en el escenario, y que le canten a algo que importe...".
-¿Qué expectativas tienes para este nuevo álbum/sencillo en términos de recepción y conexión con tu audiencia?
R: "...Nuestra expectativa principal con Vivir en Ti no es de números, sino de profundidad. Sabemos que esta no es una canción para todos los oídos al mismo tiempo — es una canción para quien la necesite. Y precisamente por eso esperamos que llegue lejos: porque hay mucha más gente atravesada por este tema de la que solemos imaginar. Pacientes que esperan un trasplante, familias que tomaron la decisión de donar los órganos de un ser querido, personas que reciben transfusiones de manera periódica, donantes voluntarios de sangre, profesionales de la salud que acompañan estos procesos todos los días. Para todas esas personas — y para quienes las aman — queremos que esta canción sea una compañía. Lo que más esperamos es que la canción abra conversaciones. Que alguien la escuche en el carro y le hable a su familia sobre lo que pensaría si tuviera que tomar la decisión de donar. Que un banco de sangre la use en una campaña. Que un hospital la ponga en una sala de espera. Que un padre o una madre que perdió a un hijo y donó sus órganos sienta, por tres minutos, que ese acto fue reconocido por alguien que no conocía la historia. La música tiene una capacidad que ningún folleto informativo alcanza: la de hacer sentir, no solo entender. Si Vivir en Ti logra eso aunque sea con una sola persona, nuestra expectativa estará cumplida. En términos de conexión con la audiencia, sí queremos que esta canción nos lleve a lugares nuevos. Nos gustaría que abra puertas a alianzas con organizaciones que trabajan la donación de órganos y sangre en Colombia y Latinoamérica — fundaciones, redes hospitalarias, bancos de sangre, campañas de salud pública. También queremos que llegue a programadores de festivales, sellos y medios que estén buscando propuestas con sentido — no solo música para llenar tarima, sino música que hable de algo que importe. Esta canción es una carta de presentación de quiénes somos hoy: una banda que se permite hacer pop accesible sin renunciar a temas profundos. Y honestamente, también esperamos que Vivir en Ti nos encuentre con la gente que aún no nos conoce. Para muchos oyentes esta será la primera canción de La Bandada que escuchen — y queremos que esa primera vez deje huella. Que después quieran ir hacia atrás a descubrir Ya'aburnee, La Julieta o Animalito de Caramelo, y que se queden con nosotras un rato. No queremos ser la próxima banda viral; queremos ser la banda a la que alguien vuelve cuando necesita pensar, cuando necesita llorar, cuando necesita recordar que la vida vale la pena...".
-Como artista independiente, ¿cómo valoras la libertad creativa frente a las posibles limitaciones comerciales?
R: "...Para nosotras la libertad creativa no es un lujo, es la razón por la que existe La Bandada. Si hubiéramos tenido que adaptarnos a fórmulas comerciales desde el principio, probablemente nunca habríamos hecho una canción que adapta a Sarah Kane, ni una pieza dedicada a las mujeres desaparecidas, ni un sencillo sobre donación de órganos. Esas son canciones que difícilmente salen de una mesa de marketing — y son justamente las que más nos representan. Dicho eso, no creemos que la libertad creativa y el alcance comercial sean enemigos por naturaleza. Lo que sí pensamos es que el orden de las decisiones importa. Nosotras componemos primero desde la pregunta artística — qué nos mueve, qué queremos decir, qué texto necesitamos transformar en canción — y solo después pensamos en cómo hacer que eso llegue lejos. Cuando se invierte ese orden, cuando la pregunta comercial llega antes que la artística, la música se vuelve genérica y se pierde lo único que tiene cualquier banda para ofrecer: una voz propia. Ser independientes nos da la libertad de decidir qué riesgos vale la pena correr. Hemos elegido fusionar afrobeat con cuerdas andinas sabiendo que no es la fórmula más fácil de etiquetar y apostar con crear un nuevo concepto que nosotras llamamos pop místico. Hemos elegido cantar a Bukowski, a Shakespeare, a Sarah Kane, sabiendo que la literatura no es lo que vende más rápido. Hemos elegido tener una puesta en escena teatral sabiendo que cuesta más producirla que un concierto convencional. Cada una de esas decisiones tiene un costo comercial, sí — pero también es lo que nos hace identificables. Y a la larga, creemos que la identidad termina siendo la mejor estrategia comercial posible, porque es lo único que nadie más puede replicar. Lo que sí nos interesa es construir vínculos profesionales que nos permitan crecer sin renunciar a lo nuestro. Aspiramos a tener un manager, un booking, un sello que crea en el proyecto — pero socios, no jefes. Personas que nos ayuden a llegar más lejos con la voz que ya tenemos, no que intenten cambiarla para que nos parezcamos a otra cosa. Esa es la conversación que queremos tener con la industria: no la de adaptarnos para entrar, sino la de entrar con lo que somos...".
-Desde tu punto de vista, ¿cuáles crees que son los mayores desafíos que enfrentan los músicos independientes hoy en día?
R: "...Hablamos desde la experiencia de una banda autogestionada, femenina y latinoamericana — así que nuestros desafíos no son universales, pero sí son los más urgentes en nuestro lugar de enunciación. El primero, y el más cotidiano, es la economía del proyecto. Hacer música hoy cuesta plata: la producción, las fotos, los videos, los viajes, la puesta en escena, el equipo técnico. Ser independiente significa que cada una de esas decisiones sale del propio bolsillo o de un estímulo que hay que ganarse en convocatoria. Eso obliga a una creatividad logística que muchas veces termina restándole tiempo a la creatividad artística. Componer una canción cuesta menos que producirla bien y mucho menos que circularla. Y la mayoría de bandas independientes no llegamos a ese tercer paso porque nos quedamos sin gasolina en el camino. El segundo desafío es la saturación del ecosistema digital. Hoy se publican alrededor de cien mil canciones nuevas cada día en plataformas como Spotify. El problema ya no es grabar, es ser escuchadas. Y los algoritmos privilegian lo que ya es masivo, no lo que es nuevo o distinto. Para una banda como nosotras — que apuesta por un sonido que no encaja en una sola etiqueta — encontrar audiencia significa construirla canción por canción, conversación por conversación, presentación por presentación. Es un trabajo lento que choca con la lógica de inmediatez que pide el mercado. El tercero, y el que más nos importa nombrar, es la desigualdad estructural dentro de la propia escena independiente. Las mujeres y las disidencias seguimos siendo minoría en líneas, en carteles, en producción, en sellos, en mesas curatoriales. Eso ha mejorado en los últimos años — hay redes como Keychange, MIM LATAM, We Make Noise haciendo un trabajo serio —, pero las cifras todavía hablan claro: en festivales latinoamericanos los lineups siguen siendo mayoritariamente masculinos, y las pocas mujeres que entramos solemos quedar en horarios menos visibles o en escenarios secundarios. Ser independiente es ya difícil; ser independiente y mujer en Latinoamérica es una capa adicional de fricción que conviene seguir nombrando para no normalizarla. Y hay un cuarto desafío que es menos visible pero igual de real: el desgaste emocional. Sostener un proyecto artístico autogestionado durante años, sin la red de una estructura grande, implica niveles de incertidumbre que afectan la salud mental. Por eso nos parece tan importante que encuentros como BIME Live o MIM LATAM — que pongan el bienestar de las artistas en el centro de la conversación — existan. Cuidarnos entre nosotras es también una manera de cuidar la música que hacemos. Frente a todos esos desafíos, lo que más nos sostiene es la comunidad. Las otras bandas, las gestoras, los espacios independientes, los públicos que vuelven. Y la convicción de que vale la pena seguir haciéndolo. Hacer música independiente hoy es un acto de fe sostenida — y nosotras seguimos creyendo...".
-¿Algún mensaje especial que quieras transmitir a quienes siguen tu música?
R: "...A quienes nos siguen desde hace tiempo: gracias por escucharnos cuando éramos cinco, gracias por escucharnos siendo tres, gracias por escucharnos en lo que sigamos siendo. Ustedes son la prueba de que vale la pena seguir haciendo esto. A quienes nos están conociendo ahora con Vivir en Ti: bienvenidos a una banda que cree en las canciones que se quedan. No vamos a competir por su atención de tres segundos. Vamos a estar acá para cuando necesiten una compañía más profunda — una canción para llorar, para pensar, para tomar una decisión importante, para acompañar a alguien que amen. La música también puede ser eso. Y a quienes están atravesando ahora mismo una espera, una recuperación, una pérdida o una segunda oportunidad — gracias a una donación, a un cuidado, a una mano que llegó a tiempo: esta canción es para ustedes. Que sepan que no están solos Las palabras importan. Las decisiones silenciosas importan. Los actos pequeños cambian destinos. Y nosotras seguimos cantando porque seguimos creyendo en eso...".
Con cariño,
Alejandra, Karen y Jessica — La Bandada.
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